La historia se repite en las escuelas del país año tras año, en algún momento de mi vida la clase me toco a mi, la procese como el martirio de un héroe.
Quito, 28 de enero de 1912, el general Eloy Alfaro, líder de la revolución liberal de Ecuador, fue asesinado, arrastrado e incinerado en un brutal recorrido por varias calles de lo que hoy es el centro histórico de la ciudad por un gran número de sus ciudadanos. Asesinado en el panóptico, Penal García Moreno, su cuerpo fue arrastrado por la calle Rocafuerte hasta la plaza de Santo Domingo, desde ahí la muchedumbre tomó la calle Guayaquil hasta la Plaza de la Independencia y luego se dirigieron con rumbo al parque de El Ejido. Esperaba la hoguera para lo que quedaba del mutilado cuerpo del general y sus acompañantes.
Casi 100 años después, la figura del general Eloy Alfaro ha sido utilizada como icono de revolución y nacionalismo por parte de la masiva campaña propagandística del gobierno de Rafael Correa y su partido político, Alianza País. Imagen que también ha sido mediatizada por la televisión nacional e incluida en un show llamado “El mejor ecuatoriano” del que salio ganador, como si se tratase de un participante del reality “Gran Hermano.”
Lo cierto es que Eloy Alfaro fue uno de los grandes impulsadores de la modernidad en el Ecuador. Separó la iglesia y el estado, incorporo a la mujer a la vida pública, instauró constitucionalmente la libertad de expresión, construyó el ferrocarril. Esas entre otras obras que trajeron progreso y sentido de nación al Ecuador.
Quito, 18 de enero de 2009, planteo el recorrido, seguir el rastro del brutal acontecimiento a manera de penitente en una procesión y documentar ahora los espacios testigos de los hechos. La ciudad de entonces se conserva hoy aún entre los cuidados patrimoniales – regenerativos y la vida cotidiana de quienes habitan en la ciudad museo. Las huellas del acontecimiento han sido borradas durante el recorrido y solo al final de este se encuentran rastros del hecho en la forma de un monumento “ a la memoria de.”
A manera de evidencia policial, las fotografías del recorrido.
¿Y el cuerpo? El mío haciendo penitencia por los pecados de los ancestros, el del muerto, en las uniones del empedrado de las calles de mi ciudad.
Enero 2009.